martes, 20 de diciembre de 2016

Más 'gillrays' relacionados con España


Finalizábamos el apunte Gillray y España con la imagen del grabado "Spanish patriots attacking the french banditti - Loyal Britons lending a lift" fechado el 15 de agosto de 1808. Y hoy vamos a dar cumplimiento al compromiso de volver con más detalle sobre el mismo.

Cabe interpretar la bélica escena como una representación de la batalla de Bailén que tuvo lugar el 15 de julio de ese año, o sea, un mes antes. La que, como es sabido, supuso la primera derrota del ejército de Napoleón en campo abierto. Algo menos abrupto, por cierto, que el imaginado por el artista británico.


Ya advertíamos de lo antihistórico de la presencia en esa batalla de fuerzas británicas que, ciertamente, intervinieron contra los franceses, pero lo hicieron coaligadas con Portugal. De hecho, dos días después de la publicación de esta ilustración esa coalición derrotaría a las fuerza galas en la batalla de Roliça.

Metáfora, por tanto, es la acción que vemos en detalle junto a estas líneas con un explícito uso de la bayoneta. Y notable la expresión de terror del soldado francés que se presiente siguiente. Tampoco es muy delicada la decapitación del portador del caído estandarte Legión Invencible, pero esa bien pudo ser obra de alguna de las 'monjitas' representadas.

Y es que lo más llamativo es la abundante presencia de un clero manifiestamente sanguinario. En un segundo plano es un orondo obispo, que avanza precedido de un aun más rollizo tonsurado heraldo, quien comanda la caballería con una ensangrentada espada en la mano. ¡Un arma que también se hace portae la Virgen en el estandarte! Particularmente llamativo se nos hace el desliz del artista al rotular en francés los símbolos que enarbolan las fuerzas españolas.


Destacadísima la presencia femenina con unas peripuestas damas atendiendo la pieza de artillería con la ayuda de un fraile, mientras que ya se ve como las monjas son literalmente de armas tomar.


Como último detalle, una muestra de la maestría del grabador por medio de un fragmento de su trabajo que en la realidad tiene poco más de seis centímetros de ancho, así que el de la bandera o la cruz es inferior a 1 cm.


Retrocedemos un buen trecho en el tiempo para analizar también el aguafuerte "The Times, Anno 1783" publicado el 14 de abril de ese año. Una representación de la situación política del momento tras la firma del Tratado de París que puso fin a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.

En el mismo, John Bull, la tradicional personificación del Reino Unido, lamenta con un "Tis lost! Irrecoverably lost" la pérdida de las colonias americanas. Esta se representa con un diablo que huye con el mapa de América en las manos expeliendo una ventosidad rotulada con un "Poor John Bull! Ha! Ha! Ha!"


Quien ofrece rapé (snuff) al británico es el representante de Francia que le advierte en un curioso franglés que nunca recuperará el territorio perdido: "Ah. Ah. me Lord Angla, volez [sic] vous une pince de Snuff, for de Diable will not give you back de Amerique"

El siguiente personaje es un, todo hay que decirlo, apuesto español que se lamenta, con el fallido asalto al Peñón del 13 de septiembre de 1782 como telón de fondo, de haberse convertido en el hazmerreir de Europa: "See Gibraltar! See Don Langara! by S Anthony you have made me the Laughing Stock of Europe". Don Langara es el almirante Don Juan de Lángara que había sido derrotado y capturado en un combate con la escuadra inglesa que tuvo lugar el 16 de enero de 1780 (más detalles). 

Conviene recordar que en el citado tratado España mantenía, entre otros, los territorios recuperados de Menorca y Florida. Sin embargo, Gran Bretaña conservaba la estratégica posición de Gibraltar sobre la que Londres se mostró inflexible puesto que era clave para el control del Mediterráneo.

Cierra el grupo un poco elegante representante neerlandés al que el ilustrador toca con un sombrero que más bien parece una maceta. Lo que manifiesta es "De Donder take you Monseiur [sic] I think I have paid the Piper". La última expresión es un acortamiento de la locución "who pays the piper calls the tune" que, contra su sentido literal, se utiliza en inglés para significar el hecho de verse forzado a aceptar las indeseadas consecuencias de algo. En este caso el daño a los intereses comerciales de los Países Bajos.






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