jueves, 7 de julio de 2016

Zoónimos de marca (VI): algunos otros que son o fueron populares en España



Comenzamos esta sexta entrega sobre marcas zoonímicas con un pingüino hoy bastante olvidado que vino de la vecina Francia y que, como es habitual en este campo, no tradujo su nombre. Nos referimos a las lanas Pingouin que formaron una especie de pareja de hecho con la marca Esmeralda. Estos fueron unos de los primeros productos que comenzron a ser distribuidos en España mediante el sistema de franquicia a comienzos de los años sesenta conforme al esquema comercial desarrollado a partir de un primer sistema de venta por correo por la empresa La Lainière que había sido fundada en Roubaix en 1911.

 

La popularidad que alcanzó la marca hacía verosímil la humorística escena utilizada en la publicidad en la que una niña contestaba que la lana procedía del pingüino ... y de la oveja.


Pero hay otro conocido pingüino, este del mundo editorial, que solo es algo posterior al francés. Se trata del creado en 1935 por Allen Lane  para inaugurar la categoría del libro de bolsillo de calidad que ha sido enormemente importante en el desarrollo del negocio editorial. Aquel diseño de Edward Young ha sufrido numerosos cambios bien documentados en la web de la editorial que reproducimos más abajo. En 1939 se creó un sello específico para los libros infantiles que recibió el nombre de Puffin que es el ave que en español llamamos frailecillo.


Con motivo de los actos conmemorativos del 75º aniversario de ese sello editorial, la diseñadora Amy Fleisher creó unas divertidas adaptaciones del símbolo para las portadas de algunos conocidos títulos. También son interesantes las adaptaciones publicitarias realizadas que encontrarán en el siguiente enlace.


Lo que no conocemos son los motivos para la elección de ese ave no voladora, mucho más obvios en el caso de las lanas en las que su presencia connota la capacidad de protección contra el frío propia de esa fibra natural. De hecho, también hubo neveras Pingüino que fueron fabricadas a partir de 1928, tiempos en que se alimentaban  con hielo y no con energía eléctrica, por la empresa catalana Domar  que posteriormente lanzaría la marca New Pol. Asímismo cabe recordar que Foca fue la denominación comercial de las que presumían de ser las primeras neveras fabricadas en España.


Algunas marcas españolas modernas que han tomado su nombre de animales son la de moda El Ganso o la cadena de artículos para el hogar La Oca


Otras tiendas de nombre animal son las de origen danés Tiger,  cuyo nombre juega con la paronimia con la palabra «ti'er». Esta es una contracción de «ti kroner» (10 coronas, aprox. 1,5 €), el precio de referencia con el que nació está versión nórdica del "todo a cien" cuya matriz se llama Zebra, el nombre de la tienda familiar en la que Lennart Lajboschitz desarrolló el exitoso concepto.

Las últimas que hemos tratado forman parte de un grupo de marcas particularmente curioso, como es el integrado por las que no utilizan la imagen del animal cuyo nombre toman prestado. Un ejemplo español son los electrodomésticos Taurus en los que se recurrió al nombre latino del toro. Otro perteneciente a una multinacional es el desodorante Lynx (lince) de Unilever que en la mayor parte de los países, incluido España, recibe el nombre de Axe.


En el caso de la compañía de servicios Eulen, se agradece el apoyo gráfico porque no hay tantos que sepan que ese es el nombre griego de la lechuza, un símbolo clásico de la sabiduría que adoptó el impulsor de esta empresa David Álvarez desde que fundó su primer negocio, que fue una academia.


Lo mismo ocurre en el caso de la pequeña editorial Abada que adoptó una desusada denominación del rinoceronte que nos llegó de Portugal con el primer ejemplar de esa especie que pudo verse en España. Una presencia de la que ha quedado como recuerdo en Madrid la calle de la abada que desemboca en la Gran Vía. La imagen adoptada por los referidos editores es el tan famoso como incorrecto ejemplar que dibujó Durero sin haber podido ver ninguno, por lo que tuvo que servirse únicamente de las imaginativas descripciones que le dieron.

En algunos casos el simbolismo va y viene. Así ha ocurrido en la compañía vasca Panda Software que tomó ese nombre como referencia a la "panda de amigos" que la fundaron en 1990. Inicialmente se explotó la homonimia con el simpático animal procedente de China, luego se suprimió esa referencia y, a comienzos de 2015, se recuperó de forma más conceptual de la mano de la compañía especializada en diseño de marcas Saffron.







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