domingo, 9 de agosto de 2015

Marketing infantil


Qué previsibles somos y como saben los expertos en marketing sacar partido de ello. 
A mas de cuan antiguo es el recurso a los niños.

Los Mundiales Natación no deben tener una audiencia televisiva como para decir ¡qué bruto! Así que algo hay que hacer para mejorar los datos, como bien puede ser poner una niña de 10 años a nadar. Y no es mala elección traerla de Bahrein cuyos jerarcas, que andan en permanente promoción de las bondades de su país en una prudente acción planificadora del fin de la era del petróleo, suelen agradecer generosamente los favores.

El caso es que la jovencísima Alzain Tareq prácticamente igualó su mejor marca en los 50m mariposa, luego nadó a su mejor nivel, pero como era previsible tardó un ratito mas que las demás. En concreto lo hizo 5 segundos por encima de la penúltima clasificada entre las 64 participantes en esa especialidad para quedarse a 14,64 s. de los 26,49 que daban paso a las semifinales. Un 55% mas si son aficionados a los porcentajes.

La pregunta no es, entonces, qué hace una niña de 10 años en un Campeonato Mundial absoluto sino ¿qué pinta ahí una nadadora con esa marca? Es mas, ¿se imaginan cuantas otras con mejores registros han tenido que quedarse en sus casa seguramente desoladas por no poder participar? El mérito no puede imponerse al espectáculo parece ser el lema de algunos eventos. 

El hecho de que en las series de los 50m libres la bahreiní haya quedado en el puesto 105 sobre 113 clasificadas (con un tiempo un 45% superior al de la primera) deja claro que en este caso no cabe decir que se haya recaído en el esperpento Mussambani, un nadador que mas que duplicó el tiempo de los mejores en la Olimpiada de Sidney 2000, pero un Campeonato del Mundo no puede convertirse en esto (1). 

Aprovechamos para refrescarles la memoria con un enlace al video del esforzado deportista guineano citado quien, para mas inri, se quedó solo en su prueba por la descalificación de sus dos únicos contrincantes en aquella serie. Estos pusieron de manifiesto con sus salidas en falso que no estaban muy acostumbrados a competir y encima se habían gastado sus buenas las perras en carísimos bañadores de cuerpo entero como bien advierten los burlones locutores del video enlazado.

Dejando a un lado lo que el asunto de la niña tiene de artificio de márketing, también entra en juego el “grandonismo” al que son tan afectos algunos de los estados nacionales mas modernos. Casi siempre ansiosos de abrirse un hueco en el panorama internacional ven en los campeonatos deportivos un vehículo idóneo para ello. Así que todo tiene que ser muy grande, ¡que vengan cuantos mas mejor! Sobre esta misma competición pueden leer en El Mundo el artículo de Carlos Toro titulado “Nadar en la abundancia” (y de paso, si tienen alguna relación con el autor tengan la bondad de pedirle que nos explique donde está el pleonasmo).

Para concluir añadiremos que con ser muy pocos 10 años, ha habido una, no mera participante, sino medallista olímpica de tan solo 11 y en la concreta disciplina de natación otra de 12 recién cumplidos. Mas detalles la próxima semana.





(1) En esos mismos 50m libres la sierraleonesa Bunturabie E. Jalloh superó en un 114% el mejor tiempo de clasificación. Igual agradecía mas una buena beca que esta breve estancia en Kazan.


No hay comentarios:

Publicar un comentario