jueves, 19 de diciembre de 2013

Seguimos de rojo

Estábamos con que el rojo es en Gran Bretaña un color asociado a la milicia que en España utiliza en su uniformidad la Ertzaintza en coherente ejercicio de la habitual utilización de referentes británicos tan querida por el nacionalismo vasco. Es igualmente notoria en el caso de la ikurriña, excepcional caso en el que la bandera de un partido se ha convertido en símbolo de toda una comunidad. 

La cultura francesa también asocia el rojo con la carrera militar como bien muestra el título de la novela mas famosa de Stendhal, "El Rojo y el Negro" (1830), título generalmente considerado una referencia a las dos opciones que tenía Julian Sorel para su anhelado ascenso social. Así es que como no se le arregló convertirse en soldado, a imagen de su admirado Napoleón, medró cobijado en una sotana. En este caso el origen no está asociado a los uniformes sino a la banda roja de la mas alta condecoración gala, la Legión de Honor, pero en definitiva no se trata sino el color de la sangre tan abundantemente vertida en las guerras.

Precisamente una cruentísima batalla ha dado nombre a la tonalidad que denominamos fucsia o magenta. El correspondiente colorante fue descubierto en 1858 y fue llamado fucsia por la similitud con el color de las flores cuyo nombre rinde homenaje al botánico alemán Leonhart Fuchs (1501-1566) que no fue quien las describió por primera vez, tarea realizada en el siglo XVII por Charles Plumier. Pero la abundante sangre derramada en la batalla librada el 4 de junio de 1859 en las proximidades de la ciudad italiana de Magenta durante la Segunda Guerra de Independencia Italiana fue la causa de que se diera su nombre al color que pronto había alcanzado el éxito en el sector textil a pesar de resultar rápidamente decolorado por acción de la luz. Adviertan de paso que el parisino Boulevard Magenta no está dedicado al color sino a la batalla.

La fama alcanzada por el color adoptado como corporativo por la formación política UPyD se debe no tanto los electores que cada día le regalan a Dª Rosa Díez los grandes partidos, sino a que se trata de uno de los colores secundarios del sistema aditivo de síntesis del color, en concreto el que resulta de superponer luz azul y roja. Pero, sobre todo, la causa es su condición de color primario de la síntesis sustractiva, la que se produce al "quitarle" parte de su constitutiva policromía al blanco mediante la adición de pigmentos que "tapan" parte de su espectro. Les sonará, en definitiva, porque es el de uno de los cartuchos que utilizan las cada vez mas omnipresentes impresoras en color. Popularidad garantizada en el que algunos prometían se convertiría en un mundo sin papeles y ya ven por donde anda de momento.

Síntesis aditiva (monitores) y sustractiva (impresión) con nomenclatura en inglés y español.
Pocos días después de la batalla de Magenta se produjo la aun mas cruenta de Solferino en la que nuevamente fue derrotado el ejército austriaco. Este hecho junto a la creciente presión de la Revolución Húngara llevó al emperador Francisco José a firmar el armistico el 11 de julio de ese año. Una característica significativa de esta batalla es que fue la última de la historia en la que los contendientes actuaron bajo el mando directo de sus respectivos monarcas (el citado emperador austriaco por un lado y Napoleón III junto a Victor Manuel II por el otro), pero quizá les suene mas el hecho de que fue la que impulsó al suizo Jean-Henri Dunant a fundar la Cruz Roja. Otro simbolismo inspirado en la sangre que dio nombre a la organización creada, asunto este de las "marcas" que toman su nombre de los símbolos y no al revés, como es habitual, que merece le dediquemos un apunte otro día. Apuntado.

Esa presencia de la sangre está detrás de que el color de la carne, el encarnado, haya pasado a ser también sinónimo de rojo. Paradójicamente su uso para calificar manifestaciones obscenas, las mas afines a la carne, ha caído en desuso en España (así etiqueta el Drae la 5ª acepción de colorado no sin el manifiesto desacuerdo de lingüistas de otros países en lo que sigue vigente) desplazado por el color propio del vigor de los brotes vegetales. Sirvan como ejemplo chiste verde o viejo verde que en México toma la divertida forma "viejo rabo verde". Sobre el origen del asentamiento de ese significado del verdor en nuestro idioma es de ineludible lectura "El dardo en la palabra" de Lázaro Carreter titulado "Libro Verde".

El lenguaje no siempre es respetuoso con los concimientos de la Física, así es que el castellano utiliza la expresión "al rojo vivo" como metáfora térmica de la máxima intensidad emocional. En cambio, el inglés es mas riguroso con los saberes de la metalurgia y emplea con el mismo fin la expresión "white heat" tomada de la superior temperatura que nosotros denominamos rojo blanco. Esta disparidad quedó bien de manifiesto en la traducción del título de la película "White Heat" (1949) dirigida por Raoul Walsh que completó su espectro cromático con su título en Hispanoamérica: Alma Negra.


Seguimos este que, en definitiva, es un repaso de las denominaciones que el castellano da  las distintas tonalidades del rojo recordando los términos burdeos, tomado del mas famoso de los vinos franceses, y granate que procede de la coloración mas habitual, pero no única, de la piedra preciosa que fue la mas comúnmente utilizada en la antigüedad pero no forma parte del selecto grupo de las mas valoradas. La gema roja mas apreciada es el rubí, una variedad del corindón (la azul es el zafiro) cuya coloración mas intensa y apreciada recibe el nombre de "sangre de pichón". La sangre siempre asociada al rojo que en su manifestación mas viva también es llamado bermellón o bermejo que proceden del latín vermiculus, denominación de la cochinilla que a través del sánscrito krmi ha dado lugar a la palabra carmesí.

El insecto llamado quermes es la base, en este caso por trituración de los cuerpos secos, del color carmesí, una palabra derivada de los seres involucrados (no les repetimos lo de la gallina y el cerdo) en su elaboración que nos ha llegado a partir del árabe quarmazí y, como decíamos, en última instancia del sánscrito. Este es considerado el color tradicional de Castilla que aparece en la descripción de numerosos pendones y banderas, pero a falta de una definición precisa ha dado pie a su representación en muy diversos tonos que en el caso de la Región de Murcia se ha dado en llamar "rojo Cartagena". Una denominación alternativa de este color también conocido como carmín, nombre cada vez menos aplicado por metonimia a las barras de labios, es amaranto, el mas característico de la planta que toma su nombre de las palabras griegas que significan "no se marchita".

Otras referencias vegetales al color del día de hoy son fresa, cereza, del que el Drae pone como ejemplo el antimonio rojo, grosella o el morado ubicado ya en la linde entre el carmín (seguimos aquí la definición académica) y el azul. En sus proximidades se encuentra el rojo subido que tira a violado que llamamos púrpura, nombre tomado de la denominación griega del molusco conocido como murex o múrice, denominación esta de uso poético de este color. La secreción de ese caracol de mar explotada por los fenicios (la propia etimología de este gentilicio hace referencia al nombre griego del tinte: phoinikos) era muy costosa por lo que su uso era muy restringido, de ahí que se haya convertido en sinónimo de alta dignidad y en la Iglesia Católica, particularmente, de la cardenalicia (los patres purpurati). La denominación de los electores del Papa procede del latín cardinis (bisagra) por su condición de punto de apoyo del papado, mientras que la del color cárdeno tiene su origen en cardinus, el nombre del cardo en esa lengua clásica. Los cardenales derivados de este último color son pues meros homónimo de distinta raíz etimológica que sirvieron a Quevedo para crear la brillante anfibología a la que nos hemos referido en una pasada entrada.

Un caso interesante es el de la goma laca, un exudado rojizo del que es conocido como "gusano de la laca" que, aunque también se aplica coloreado con otros tintes, aun conserva en nuestro diccionario una desusada acepción (la 4º) como sinónimo del rojo, el color mas característico, junto al negro, de los trabajos de lacado.

Grana es una denominación alternativa del carmesí que significativamente participa en la descripción del uniforme del F.C. Barcelona como blaugrana. El tono menos subido que el de la grana, carmesí fino dice nuestro diccionario académico, recibe la denominación de escarlata, una palabra cuya etimología remite a los paños con formas de circulares que en latín se llamaban sigillatum, sellados o marcados. Este color que da nombre a al enfermedad conocida como escarlatina, también la rubéola toma su denominación latina del rojo que está detrás de rúbrica o rubicundo, adquirió popularidad como descriptor del personaje "Pimpinela Escarlata" creado por la escritora británica de origen húngaro Emma Orczy. Su novela publicada en 1905 ambientada en la época del Terror posterior a la Revolución Francesa tiene el mérito de ser la precursora de los héroes de doble identidad que tenido seguidores tan conocidos como El Zorro, Batman o Superman.

Para finalizar una referencia al gules, el nombre heráldico del rojo que toma su nombre de la denominación francesa gueule que se daba a las pieles de los cuellos, particularmente de la marta cuyo nombre ruso también es el étimo del negro heráldico conocido como sable, que teñidas de rojo jugaron un destacado papel en el ornato de la nobleza.

Algo tiene el color que la dictadura de Franco convirtió en colorado para evitar utilizar la identitaria denominación del bando enemigo para contar con tan variado repertorio de referencias léxicas. Un color tan característico de España que ha dado pie a la denominación de la selección española de fútbol como "la Roja" en un ejercicio de economía verbal que no es ajeno a la proscripción que sufre la palabra español en algunas partes del todo representado. Es lo que hay.






Recuento: rojo, fucsia, magenta, encarnado, burdeos, granate, bermellón, bermejo, carmesí, carmín, amaranto, fresa, cereza, grosella, morado, púrpura, múrice, cárdeno, laca, grana, escarlata y colorado. Ahora póngales cada lector el perfil cromático con el que los asocia.


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