jueves, 20 de junio de 2013

Maldito adjetivo

Mira que no se nos ocurre en un apunte previo otra cosa que calificar como improbable la victoria de José María Olazábal en los Premios Príncipe de Asturias, símplemente porque desde la fallida candidatura (que posiblemente no llegó ni a ser oficial) de Angel Nieto en la primera edición parecía que se había establecido la costumbre de requerir que los éxitos deportivos se hubieran producido en un periodo próximo en el tiempo (aunque tan sólo 3 años habían transcurrido en su caso desde título mundial de 1984 con el que cerró su carrera, 14 se han cumplido ya de la última victoria del vasco en un "torneo grande"). El caso es que hay quien dice que las costumbres están para romperlas, pues en este caso ya está, así que ánimo Ángel que si se lo dieron a Sito Pons con dos campeonatos del Mundo de 250 cc, tendrán que acabar por reconocer tus famosos 12+1 (y en c.c. el sumaba 500 por tus 1.175= 6*50 + 7*125). Claro que tu colega era de Barcelona, la ciudad que tradicionalmente más miembros ha prestado al jurado, y tu de Zamora, así que no tienes hecho diferencial, pero sí todo un museo para ti solo en la Avda. del Planetario de Madrid. Lo malo es que nos dicen que permanece cerrado desde junio del año pasado. Parece que la Sra. Alcaldesa de la capital es más de Fórmula 1, por su yerno, ya sabes. Y lo peor es que la moto que ejerce de reclamo colgada en la puerta de tu museo se está oxidando tanto que cualquier día se le cae a un peatón encima y entonces vas a tener que cambiar el 12+1 por un 11+2 que suena a número de emergencias. Mejor sería que alguien revisara esos soportes antes de que haya que destituir algún otro concejal.

Para que los lectores se hagan una idea de la instalación, reducida pero bastante mas digna que su deteriorado exterior, adjuntamos unas imágenes en las que se puede ver la Derbi de 50 c.c. que el piloto criado en Vallecas hizo campeona del mundo por primera vez en 1967 y también la que utilizó para conseguir sus tres siguientes títulos.  Los más observadores apreciarán que el desaparecido fabricante catalán, actualmente una simple marca de la italiana Piaggio, cambió entonces el punto de la i de su logotipo por un globo terráqueo para poner de manifiesto su condición de campeón mundial. Discreta forma de presumir. Lo de la bujía en el chasis (amplíen, está en la intersección del carenado con el guardabarros trasero) ya nos gustaría que alguien nos lo aclarara (ya saben, sofi7vetusta@gmail.com).
Museo Ángel Nieto de Madrid
Que bonita metáfora de la colaboración castellano-catalana a la altura de la de Xabi y Casillas han pasado por alto los jurados (según la Wikipedia, Nieto, practicante de una especialidad ni olímpica ni se la espera, fue propuesto en 1996 por el Comité Olímpico Español). 

Volvemos a la actualidad porque como estábamos convencidos de que iban a tener ocasión de conocer a la paralímpica Teresa Perales a través de los numerosos reportajes de los medios de comunicación que preveíamos, optamos por no incluir su imagen en la anterior entrada sobre este asunto, error que con mucho gusto subsanamos hoy. Un voto de diferencia a favor del golfista nos adjudica esta labor.

Como la imagen de Olazábal, en cambio, ya les será familiar, no necesitamos adjuntarla a la felicitación que sinceramente transmitimos desde aquí a este también magnífico deportista que supo sobreponerse a una dolorosa artritis reumatoide que a punto estuvo de apartarle del golf. Pero es que de estos premios siempre esperamos, cierto que en vano, una especial sensibilidad hacia otros deportistas menos acaparadores de reconocimientos, pero la máxima aproximación conseguida a ese concepto desde Hassiba Boulmerka en el 95 ha sido el caso del fondista Gebrselassie hace un par de años. Aun así, estamos seguros de que acabaremos por tener un Príncipe paralímpico.

Menuda metonimia  nos ha salido.


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