viernes, 19 de abril de 2013

A pixelar

Ayer estuvieron los diputados bastante productivos y junto a medidas que han provocado la tala de unos cuantos arbolitos (entiéndase que por su extenso tratamiento en prensa; sentimos chafarles su disfrute del periódico, pero a nosotros también nos ponen mal cuerpo en los hoteles cada vez que no reutilizamos una toalla) adoptaron otras que no han tenido tanta resonancia. Una de ellas fue pedir al Gobierno que, con el fin de evitar el riesgo de ataques terroristas, adopte medidas que propicien que zonas consideradas críticas para la seguridad nacional aparezcan en Internet de forma pixelada o difuminada. Y hasta se pusieron de acuerdo todos los grupos en este asunto.

Esta medida nos ha venido bien porque a estas alturas nos imaginamos que algunas de las visitas que engrosan nuestras estadísticas (y nuestro ego) proceden del CNI,puesto que parece razonable que los responsables de la seguridad nacional investiguen a quienes, como nosotros, andan haciendo apresurado acopio de imágenes antes de que sean distorsionadas.


La verdad es que la información que hay en la red a veces impresiona. Y es que hasta nos permite saber que el día que se hizo el vuelo que registró las imágenes del Palacio de la Zarzuela estaban pasando el aspirador de la piscina del Príncipe, cuya manguera (la del aspirador) es perfectamente visible. Amplíen con un click la siguiente imagen:




En evitación de que cualquier día de estos no puedan saciar la curiosidad de conocer como es el conjunto residencial real, también adjuntamos una vista general que esperamos que los servicios de inteligencia no nos obliguen a retirar.




Y eso que mientras no entren en vigor las solicitadas medidas las cosa no es difícil, basta con buscar en Google Maps "Palacio de la Zarzuela"  y se obtiene directamente la imagen anterior. Eso sí, nada de ahorrarse preposiciones ni artículos que si lo hacen se les va el puntero rojo a una azotea de Carabanchel.

Tampoco es difícil localizar la finca "La Angorilla" en la que parece que ha pasado largas temporadas la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Es poner Angorilla en el buscador y ya se da con ella (con la casa), eso sí, con algo menos de definición que la residencia real. A lo mejor aquí ya se aplicó alguna difuminación de seguridad nacional, quizá destinada a dificultar la identificación de la piscina exterior como una poco glamurosa Toi (las de "estoy con Toi").


Lo cierto es que esto de Google es la pera porque nos permite saber incluso cuanto se tarda entre los dos lugares en los que se ha situado el puntero (el de Google; en el improbable caso de que transcriban este artículo cuiden las erratas): 36 minutos, que ya serán menos cuando no se tiene especial temor a perder puntos del carnet.


Algunos detalles más sobre el acondicionamiento de la residencia que dista casi 14 km. de La Zarzuela pueden encontrarse en un interesante artículo de El Confidencial, aunque se empeñen en llamar a la finca Angorrilla, con una doble erre no especialmente biensonante.

Mucho más cerca de Palacio hemos detectado una imagen para cuya interpretación reclamamos el concurso del "Comandante de la Nave del Misterio", porque se adivina un extraño fenómeno por el que una casa entonces en obras parece haber sido desplazada de su jardín, quien sabe por qué extraño e inhumano poder. A falta de un vuelo más reciente hasta aquí podemos llegar en nuestra interpretación. ¿Tema para la prensa de lo oculto o la del cotilleo?


Para finalizar no nos queda sino recomendar mucho cuidado en el proceso de pixelación porque sabido es que, a veces, el remedio es peor que la enfermedad. Les dejamos con algunos de ejemplos.



P.S.- El toque localista: pensar que en Oviedo probablemente no habrá nada que pixelar. Qué poquita cosa somos.

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