miércoles, 20 de marzo de 2013

Premoniciones papales


Nos interrogábamos en la última entrada de febrero sobre nuestra presunta capacidad anticipatoria, así que hoy día de la entronización del papa Francisco es buena fecha para repasar como algunos publicistas tampoco anduvieron muy descaminados en sus visiones papales. El anuncio que sigue fue creado en el año 2004, cuando todavía era papa Juan Pablo II, por la agencia australiana Cummins & Partners para la compañía de ferrocarril Connex de Melbourne. Esperamos que coincidan con nosotros en su adecuación a la nueva imagen que nos da el recién llegado Bergoglio.


Asimismo resultó bastante premonitoria la también ferroviaria creatividad realizada al año siguiente por la agencia de Bruselas Lg&f, ya con Benedicto XVI  en el pontificado, para la edición belga del periódico gratuito Metro.

Cuando se convocó el último cónclave la empresa de apuestas Paddy Power radicada en la muy católica Irlanda fue quien empezó a revolver la prensa con publicidad destinada a potenciar las apuestas sobre el nuevo papa, algo que ya tuvo que prohibir la República de Venecia a comienzos del siglo XV y que finalmente fue castigado a finales del siglo siguiente con pena de excomunión por Gregorio XIV, aunque esta pena fue derogada de facto por el primer Código de Derecho Canónico promulgado por Benedicto XV en 1917. Así es como los campeones irlandeses de las apuestas se han permitido sin riesgo de excomunión anuncios como el publicado el pasado13 de febrero promocionando las apuestas sobre el primer papa negro (y ese negro no se refiere a jesuita como a la postre fue), así como la foto del hijo del dueño que se llama como la empresa, y es además su director comercial, con el resumen de los favoritos en la Plaza de San Pedro en la que comprobamos que Bergoglio es el primero no cotizado, lo que suponía que estaba por encima del 25 a 1.


Resulta presumible por tanto que la inesperada de la decisión del colegio cardenalicio ha proporcionado a la empresa de apuestas pingües beneficios, mientras que en 2005 cuando Ratzinger cumplió los pronósticos sólo se pagó finalmente 3 a 1.

Algo pasa con las empresas irlandesas porque entre Ryanair (de quien nos hemos ocupado aquí) y Paddy Power concentran un buen número de las quejas que recibe el regulador británico de la publicidad. Un interesante artículo del Daily Telegraph sobre el segundo puede leerse aquí, así que nos limitaremos a mostrar unos pocos ejemplos del peculiar humor publicitario irlandés.


No deja de ser curioso que ya se tomen apuestas sobre el nombre que adoptará el próximo papa o sobre cuanto tardará en realizar su primera visita Irlanda. Al menos tienen el detalle de posponer al próximo 14 de abril el inicio de las apuestas sobre la identidad del próxima papa en las que parte como favorito Angelo Scola con 5 a 1, mientras que nuestro Cañizares sale inicialmente con un 40 a 1. El periodo llamémoslo de "carencia", ¿será por los 33 días que asumió el pontificado Luciani como Juan Pablo I?

El caso es que como ni Ariazo ni Turkson salieron elegidos, el nuevo papa todavía no se ha estrenado como sujeto publicitario, pero nos tememos que no tardará en hacerlo y, al igual que el deseo que manifestábamos en relación con su tratamiento "artístico", esperamos que tenga más suerte que sus antecesores cuya bastante grosera instrumentalización por la publicidad trataremos otro día.




 

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